Peleada y endeudada, la industria láctea pasa por su peor crisis

La página web del Centro de la Industria Lechera (CIL) mostraba ayer un comunicado que explica que el sector “está atravesando por una de las crisis más profundas y extensas de la que se tenga registro”, y reconoce que en este escenario no podrán evitarse las rebajaste precios al productor. También avisa que en caso de conflictos y bloqueos, las usinas no recibirán la leche, haciendo responsables a los tamberos de posibles pérdidas.

En la misma página institucional, en la sección de Socios, entre los logos de las grandes empresas lácteas aparecen al menos media docena de espacios vacíos: antes eran ocupados por varias empresas que la semana pasada pegaron un portazo, enojadas por el último cierre paritario firmado por el CIL con el poderoso gremio de trabajadores de esa industria, ATILRA. Mientras se baja el precio de la materia prima colocando a muchos tamberos al borde de la supervivencia, los obreros cobrarán un adicional de 31% o más, porque anualizado el aumento llegaría a 37%.

Con la renuncia de firmas como Lactear, San Ignacio, Magnasco y Remotti quedó plasmada la crisis dentro del bloque lácteo, donde un grupo reducido timoneado por las compañías grandes (SanCor, Mastellone, Saputo y Danone) terminó arrastrando al resto a una paritaria que muchos tildan de “suicida”, pues los aumentos salariales serían “impagables”. Algo de esto previeron las empresas chicas de Apymel, que se mantuvieron casi al margen de las negociaciones.

El comunicado del CIL es claro respecto de la grave situación. Por un lado habla de un mercado interno “plenamente abastecido” que obliga a exportar un 30% de la producción. Pero de inmediato advierte que exportar se ha convertido en una tarea titánica, porque hay una “superproducción mundial de leche” que deprime todos los precios y deja a la Argentina fuera de competencia. Un ejemplo: cerca de 35.000 toneladas de quesos en stock no encuentran mercado.

Peor la pasa la leche en polvo. En marzo de 2014 se exportaba a 5.000 dólares y hoy a caído a 1.850 dólares. Es decir que el principal producto lácteo se abarató 63% en 15 meses, mientras que el costo de producción (debido a la inflación y los ajustes salariales) no baja de los 3.500 dólares por tonelada.

Entre estos números, la industria parece agarrada por alfileres. Las nueve principales empresas tienen una deuda en pesos por 2.900 millones, una cifra inédita, mientras prevén que las chances de recuperación podrían llegar recién a la mitad de 2016.

Fuente: Matías Longoni | Clarín

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