Atilra no quiere estar contra las cuerdas

De madrugada y de forma inesperada, ayer la planta de Manfrey, la de la localidad que la vio nacer fue bloqueada. Los “lecheros” se pusieron firmes y empezaron a reclamar activamente el no pago del día en el que hicieron el último paro, aquel que terminó en una negociación que destrabó la crisis de SanCor y la ayuda nacional. Lo que iba a ser un golpe de fuerza terminó convirtiéndose en un esquive a gran escala.

Actualmente la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina siente más que nunca la presión de un gobierno que protege a las empresas, en cierta manera, ya que promovió esta suerte de castigo por el que intentan dar pelea en un ring que tiene de espectador de privilegio a la crisis sectorial.

Complicados muchos puestos de trabajo, un poderío que viene en detrimento se debatió ayer por la tarde en Sunchales, cuando en un plenario de secretarios generales, encabezado por Héctor Ponce dispuso el cese de una nueva medida de fuerza, para esperar y ver cómo reacciona la industria, en la búsqueda de recuperar intensidad en tiempos complejos. Con recortes que vendrán en las remuneraciones de los fines de semana, entre otras cuestiones que preocupan y no por una “lucha de clases”, como lo manifestaran en un comunicado repartido entre los lecheros de la cuenca central, sino por el derecho directo de los trabajadores.

En concreto, se dejó de lado el alerta que se proponía para las plantas de las empresas Verónica, Saputo, Williner, e incluso las pymes Ramolac y Aurora, que iban a ser bloqueadas como lo fue Manfrey, reclamando ante el descuento del día 4 de mayo en el que el sindicato hizo un paro nacional, sin embargo la intención es la de presionar desde adentro y con los delegados un cambio de actitud, mientras los dirigentes nacionales aguardan una morigeración en las definiciones ante el gremio.

En medio de todo esto, la posibilidad de perder a cientos de afiliados en el marco de la reestructuración de SanCor también preocupa a los hombres de Ponce, ya que cada vez se sienten más rodeados en esta contienda donde pareciera que baja desde la Casa Rosada la intención de presionar y achicar espacios.

Los lecheros deben dar en estos días una pelea difícil, donde el contrataque puede ser la clave de un resultado viable para la mayor parte de los afiliados. Con las vendas puestas y los guantes a punto de ser acordonados, la campana ya sonó y la medición de fuerzas está a la vista, será entonces que Ponce deba mostrar todas sus estrategias bien sabidas de lucha, para poder torcer voluntades que de ser avasalladas, conducirán a las empresas de todos los tamaños de manera directa a la Justicia.

Elida Thiery para Edairynews

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