Todo Láctea 2022: las voces detrás de un sector agroindustrial que siempre está listo para despegar

En las jornadas Todo Láctea 2022 se recorren todos los temas, con la presencia de los protagonistas de la lechería argentina; cómo se encuentra el sector hoy.

Desde antes que la pandemia se instalara a nivel global, Todo Láctea se convirtió desde Villa María en la exposición más abarcativa del sector lechero, cubriendo las necesidades de encuentro de productores, profesionales, industriales, e incluso de representantes políticos.

Todo Láctea 2022

Hasta el sábado en Todo Láctea se recorrerán las más diversas temáticas que conforman a este segmento productivo, incluyendo también a un remate especial de hacienda, giras por industrias y tambos de la zona de Villa María, e incluso un cierre donde confluirán las entidades de productores de todo el país para acordar puntos básicos y una mirada a mediano plazo.

En la inauguración de Todo Láctea estuvieron presentes el ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso, el intendente de Villa María, Martín Gill; el director nacional de Lechería, Arturo Jorge Videla; y su par de Santa Fe, Abel Zenklusen, junto al organizador José Iachetta de Todo Lechería.

En la apertura se aportaron datos concretos sobre el contexto internacional y el local, que a pesar de los imprevistos está plagado de oportunidades.

Jorge Giraudo, director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) habló de una tendencia de “menos globalización y más regionalización” para los mercados.

Actualmente, el comercio mundial maneja más de 88 mil millones de litros de leche, creciendo al cuatro por ciento anual, mientras que China aumenta sus compras por encima del diez por ciento más cada año y es con su cierre repentino que negativizó al 30 por ciento esa demanda en estos últimos meses y por eso se vienen dando cinco caídas consecutivas en las cotizaciones internacionales.

La exportación para los principales jugadores mundiales está en negativo, salvo Argentina y Bielorusia, con una tendencia en alza de la población mundial y del consumo. Pero también suben los costos, se recorta al suministro de leche para los mercados, las incertidumbres políticas que se combina con regulaciones ambientales, la disponibilidad de tierra y mano de obra, la influencia de los acuerdos comerciales, e incluso la predisposición de los consumidores a generar pagos más elevados se combinan en escenarios próximos, con valores récord según FAO, similares a los de 2008 y 2014.

La producción de leche argentina en los últimos cinco años creció 3,4 por ciento anual, con algunos baches, aunque se mantenga por debajo del récord de 2015 de 12.061 millones de litros, cerrando 2021 con 11.553 millones de litros en total.

Los tambos crecieron en promedio al cinco por ciento anual, sin eludir un fenómeno de concentración hacia los de mayor envergadura, pero mejorando parámetros productivos, en carga animal e incluso en la incorporación de tecnología y buenas prácticas.

Este fenómeno es inverso en las industrias, ya que de 68 por ciento pasaron a 57 por ciento las 16 empresas líderes, con una participación sólo del cinco por ciento de cooperativas. La empresa nacional más grande representa 12 por ciento del total comercializado de lácteos, por lo tanto la atomización es grande.

El consumo interno es estable, oscilando entre 180 y 185 litros por habitante al año, lo cual permite proyectar un aumento de las exportaciones más allá de los actuales tres mil millones de litros de leche por año.

La falta de seguridad jurídica y de ambientes de negocios, más la presión impositiva sin infraestructura básica hacen que se debilite el sector, e incluso se motive a la informalidad. La productividad de eficiencia y la escala, la atomización gremial, la falta de confianza y coordinación entre los dos principales eslabones, también afectan.

La cadena láctea tiene interferencias para tener un rentabilidad aceptable a partir de la primarización del consumo, los controles de precios y la marginalidad impositiva, eludiendo la percepción real del valor del producto, en todos los eslabones.

Sobre el final, Giraudo llamó a aplicar la Resolución 239 del pago por calidad, que son decisiones netamente políticas donde se involucra a la Dirección Nacional de Lechería, a las provincias y también a AFIP, entre otros organismos. “Ya está todo escrito”, pero hay que ponerlo en marcha y mientras tanto la prueba que se pretende activar en la provincia de Santa Fe viene muy lenta.

En diálogo con Agrofy News, el responsable de OCLA amplió su concepto sobre la necesidad de “dejar trabajar tranquila a la lechería argentina”. “En el mediano plazo esto no parece posible, porque si bien todos entendemos de lo que hablamos, pero el problema es como se interpreta cada dato. Si no dejamos que prolifere o crezca el que genera recursos, no se van a poder repartir lo que se pretende. Distribuir sobre la nada es imposible, entonces el camino es disminuir la presión impositiva por ejemplo, cobrándole menos pero a más personas”.

Luego de múltiples capacitaciones técnicas que incluyeron a la primera de dos jornadas destinadas a empresas queseras, Pablo Villano, el titular de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas brindó un detalle de la entidad y su representatividad directa sobre 200 industrias, pero que abarcan a 600 distribuidas en todo el país.

“Somos la única cámara pyme que realmente representa los intereses directos de las pequeñas y medianas empresas del sector lácteo. Somos la única dentro de la agroindustria, porque el resto tienen representación global, lo cual disminuye las asimetrías con las grandes empresas”, a partir de un trabajo que cumple ya tres décadas.

“Este es uno de los pocos países en los que la lechería no está concentrada, está en manos de muchos y con escenarios diferentes, con características distintas y actuamos en consecuencia”.

Los escenarios de trabajo se dividen en las medianas empresas, que tienen una mayor proyección para la exportación, mientras que la pequeñas “todavía no dieron el salto en cuanto a la tecnología o la automatización, aunque si en la calidad de los productos”. Finalmente, las micro empresas son unas 300 en total, corresponden hasta los cinco mil litros de elaboración diaria y tienen la denominación de establecimiento artesanal lácteo y con ello la posibilidad de incrementar sus condiciones tanto técnicas, como financieras.

Apymel tiene proyectos para generar un software específico para pymes lácteas, su gestión y desarrollo, contemplando todas las variables desde los tambos, la llegada de la materia prima a la fábrica, el proceso y la salida de lácteos para el consumo final o exportación. Del mismo modo, se espera apoyo para complementar la actual plataforma Comex, con Argendairy, una marca para concentrar productos y vender al exterior, combinando esfuerzos de empresas, posibilitando que las pequeñas puedan aspirar a la exportación, unificando criterios y productos.

La conclusión de Pablo Villano es que se precisa “un poco más de confianza entre los eslabones y nos falta tener una sola voz, para crecer. Tenemos que tener un crecimiento concreto, para no hablar de excedentes, sino de leche del mercado interno y la del mercado externo. No importa que seamos un montón de entidades de la producción y de la industria, sino que logremos ideas y políticas lecheras a largo plazo para tener un crecimiento definido y rentable para todo el sector”.

Cabe destacar que la semana próxima la industria lechera y el gremio Atilra firmarán la readecuación de la paritaria, que este año transcurrió sin conflictos.

Fuente: Agrofynews

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