23 septiembre, 2021 11:21 am

Respuestas urgentes

La crisis en el sector lácteo no es nueva. Pero al contexto internacional adverso y a los problemas de la matriz de negocio que históricamente vienen perjudicando a los productores argentinos, se sumó un temporal de lluvias que dejó gran parte de los tambos fuera de funcionamiento y redujo la producción diaria en un 50 por ciento.

Los tamberos no representan el único eslabón de la cadena que está en una situación crítica. Los camioneros que día a día recorren los caminos rurales para recoger la leche que luego transportan hacia las usinas industriales, también sienten el impacto.

En algunos casos, se trata de cuentapropistas. En otros, de propietarios de pequeñas empresas. Todos viven en los pueblos y pequeñas ciudades de la cuenca lechera, impactadas por la crisis del sector.

Hace poco más de una semana, los camioneros decidieron protestar de una manera inusual. Regalaron leche a centenares de personas que pacientemente hicieron fila a pocos metros de la Casa de Gobierno, sobre la Plaza de Mayo.

Los transportistas aseguraron en aquel momento que reclamaban algún tipo de ayuda del Ejecutivo santafesino o del gobierno nacional, para hacer frente a este período de fuertes restricciones en la actividad. Sin embargo, los días pasaron y no tuvieron respuestas.

En las últimas horas, volvieron a protestar. Esta vez, organizaron una caravana de camiones y vehículos particulares que partió desde la intersección de las rutas nacionales 19 y 34 -a la altura de Angélica- y se dirigieron otra vez hacia la Casa de Gobierno de Santa Fe.

El grupo estuvo conformado por transportistas lácteos nucleados en las distintas cámaras provinciales, por tamberos de la Asociación de Productores de Leche (Apla) y por representantes del Sindicato de Camioneros.

Ellos calculan que en la región están en riesgo unos 700 puestos de trabajo (que representan 500 camiones), y que a nivel nacional, la crisis del sector afecta a más de 2.000 choferes. Se trata de camiones que no pueden ser utilizados para trasladar otros productos que no sea leche, por lo que sus choferes y propietarios se encuentran imposibilitados de buscar otras alternativas laborales.

Como si la crisis del sector no fuese suficiente, además deben hacer frente a los incrementos constantes en el precio de los combustibles, que no logran ser compensados por lo que cobran por sus servicios.

Si bien durante las últimas semanas se produjeron acercamientos entre Santa Fe y el gobierno nacional, desde el Ministerio de la Producción de la provincia vuelven los reclamos por “respuestas concretas” para el campo, a través de un financiamiento extraordinario que permita atravesar el período de reconstrucción de las distintas actividades.

Es que el 70% del total de pérdidas en la producción agropecuaria del país, se dio en territorio santafesino. A la situación tambera, se deben agregar el impacto sobre los cultivos y, en menor medida, de la ganadería. Las pérdidas en la cosecha están calculadas en alrededor de 1.500 millones de dólares.

Con meras expresiones de deseo por parte de los gobernantes, no alcanza. Sobre todo, porque el impacto de la crisis recién comienza a percibirse, pero se irá profundizando con el correr de las semanas, a partir de los inconvenientes en las cadenas de pago.

En definitiva, la gravedad de la situación es tal, que no permite dilaciones en las respuestas.

Fuente: El Litoral

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