En el negocio de los lácteos, los que venden ya ganan tanto como los que producen

Para la gente, el precio promedio del litro de leche pasteurizada superó los 20 pesos en mayor pasado. De esa suma, sin embargo, solo la mitad del dinero va a parar a manos de la cadena productiva, ya que el otro 50% se distribuye en la cadena de comercialización y el propio Estado. Sucede cuando los productores denuncian que la participación en el negocio es la peor de toda la historia.

Los datos corresponden a la medición que realiza mes a mes el Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (IAPUCO) para su «Observatorio Lácteo». Según el registro de mayo, del valor final de un litro de leche fluida ultra pasteurizada, el tambero cobró 3,951 pesos, la industria agregó otros 6,337 pesos, la cadena comercial añadió 6,409 pesos y el Estado recaudó 3,508 pesos en concepto de IVA y otros impuestos.

En base a estos números, el Instituto determinó que el productor de leche participó únicamente en un 19,6% del precio final, cuando obtenía el 27,7% hace 15 meses atrás, en el inicio de una de las crisis de la lechería más extensas y graves de las que se tengan memoria. Históricamente la participación de los tamberos en el valor final del sachet rondaba el 30%.  En el caso de la leche Larga Vida, el productor solo recibió en mayo un 17,1% del precio en góndola.

Usualmente esta crisis de rentabilidad es atribuida al desplome de los precios de los productos lácteos en el mercado internacional. Pero la explicación parece limitada para el caso de la Argentina, que solo destina 20% de su producción de leche a atender el negocio de la exportación. En estudios como el que realiza el IAPUCO quedan en evidencia las causas endógenas de la crisis. Esto es, la mala distribución de la renta a lo largo de la cadena.

El Observatorio Lácteo del Instituto, en ese sentido, marca que la participación de los productores no está en los mínimos niveles en todos los rubros del negocio, pues paradojalmente en los rubros más ligados al comercio exterior dicha participación mejora, pero cae estrepitosamente en otros que tienen mayor cauce hacia el mercado interno.

En quesos, por ejemplo, en mayo la participación del productor en el precio final alcanzó el 30,2%, un poco por debajo del 33,7% de fines de 2014. En el caso de le leche en polvo, el valor pagado al tambero representó 53,8%, superando incluso la marca de fin de 2014, que era de 50,9%. Son estos los dos principales rubros exportadores.

Por el contrario, la participación del primario en el valor final del dulce de leche se reduce a solo 11,5%. Y en otro producto de consumo interno masivo, como los yogures «se registra la menor participación de los productores en precios por litro equivalente. En mayo de este año llegó solo a un 9,2%», apunta el IAPUCO. En estos casos, la participación del Estado en el precio duplica con facilidad lo que se llevan los productores, mientras que los supermercados pueden llegar a ganar hasta cuatro veces lo que gana el tambero.

Fuente: Clarín por Matias Longoni

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