Apymel se opone al acuerdo salarial cerrado por ATILRA

Pidieron a la Nación que se decrete la emergencia sectorial y que se dé de baja el 31% de aumento, con el pago extraordinario de aportes solidarios y una suma de más de 26 mil pesos. Las pequeñas y medianas industrias reclaman atención para no desaparecer.

Desde que se conociera el año anterior la intención de ATILRA de sumar cifras extraordinarias a los acuerdos salariales, en el segmento «aporte solidario», que le insumía entonces un pago extraordinario mensual de más de 2.500 pesos por empleado, fue la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas de la República Argentina, quien decidió recurrir a la Justicia para evitar comprometer más aún económicamente de lo que están a sus integrantes. En un contexto de declive y crisis y con una promesa de gestión de exportaciones para las pymes que nunca llegó, el marco de este año es más difícil y de esto se desprende la intención de no avanzar con la nueva paritaria de los lecheros.

Ya fueron varias las empresas del Centro de la Industria Lechera que rechazaron la intención de ajustar en 31 por ciento los sueldos, además de pagar los aportes no solidarios que dejan de manera directa en el gremio fondos extraordinarios, pero sobre todo el pago en cinco cuotas de algo más de 26 mil pesos. Ahora es el turno de las pequeñas, ya que sus dirigentes parece que despertaron del sopor de la obediencia a algunas sugerencias oficiales y empiezan a manifestar su descontento en un marco de mucho avance de una sola de las partes. «APYMEL advirtió a ATILRA de la gravedad de la situación y el sindicato, haciendo oídos sordos, decidió con las grandes empresas un inoportuno acuerdo salarial que, por responsabilidad, APYMEL decidió no convalidar», se indica en un comunicado que la entidad le entregó al Gobierno y se conociera ayer. «Muy a nuestro pesar, nos vemos necesariamente obligadas a trasladar al sector productivo primario la nueva realidad del mercado».

Lo que se pone de relieve es que «fábrica y tambero son, dentro de la cadena láctea, quienes no pueden evadir sus producciones, lo que los convierte en financiadores del sistema, con una torta de reparto que cada vez se hace más chica», mientras que el sector comercial «no tiene solidaridad con los costos de producción y sí tiene la facultad de decidir no comprar cuando el precio no le conviene; además, no traslada los menores costos en menores precios al consumidor». Según las empresas lácteas de menor porte, a ATILRA se le explicó que «el crecimiento estacional esperado en la producción de leche para los próximos meses, sumado a los elevados stocks y la imposibilidad de exportar a precios rentables por la brutal caída de los precios internacionales, generan una alerta; que las pérdidas proyectadas son inmensas y exceden en varios órdenes de magnitud a lo que el sistema industrial puede soportar». Es así que el mercado interno es el único que puede sostener el precio al productor, calculando que el mercado exportador (20% del total) da para abonar sólo 1,04 $/litro de leche cruda, mientras que los precios pagados en el mercado doméstico (80% del total), están dando para pagar 3,20 $/litro. Esta ecuación, hoy daría un valor real del precio de la leche en tranquera de tambo de 2,77 $/litro. Por esta razón, «con una combinación de mercados, donde el mercado interno puede sostener los precios, debemos salir a protegerlo, donde todos los esfuerzos tienen que estar enfocados en sacar el excedente de cualquier manera al exterior; cualquier otro esfuerzo que se haga diferente a ésto tendría consecuencias impredecibles».

Fue así que Apymel solicitó al Gobierno algo de acción para «paliar» la crisis que no se detiene y promete varios meses más de caída.
Apymel pidió concretamente los siguientes puntos.
Decretar la emergencia del sector.
Actualizar convenio laboral acorde a la realidad, diferenciando al sector PYME de las grandes industrias.
Suspender el acuerdo firmado entre el CIL y ATILRA para disminuir la carga salarial a las industrias.
Implementar en forma urgente un subsidio a la exportación.
Establecer reducciones en el pago de impuestos y/o cargas sociales, IVA, implementación de REPROS, más devolución inmediata del IVA de exportaciones.
Apoyar con reintegros de exportaciones con porcentajes no inferiores al 10% para quesos y leche en polvo y 20% para suero en polvo, atendiendo al descalabro ambiental que implica hoy no poder exportarlo.
Ofrecer financiamiento a las empresas a tasa cero para capital de trabajo, como se hizo en una oportunidad a través del Banco Nación (sector triguero).

Fuente: El blog de Élida Thiery

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